A Chirimena con sabor! Print
Sabado, 21 Marzo 2009

 

 

El día domingo 15 (año 2008) a las 6:45 de la mañana partimos de la Plaza Altamira, 25 personas entre miembros e invitados del CEC para trasladarnos en transporte contratado hacia Puerto Francés, Edo. Miranda, donde embarcaríamos la lancha que nos trasladaría hacia Playa Caracolito, ubicada al este de Chirimena. 

A las 8:15 arribamos al pueblo de Higuerote, donde una compañera nos esperaba para realizar el paseo con nosotros.  Continuamos atravesando la ciudad turística de Higuerote hasta llegar a Puerto Francés a las 8:45.  Ya en esta playa algunos compañeros se dispusieron a comer empanadas y a satisfacer su necesidad de reponer sus niveles corporales de cafeína.   En uno de estos kioscos de comida le informaron a Nelson Quiroga, nuestro Director de Excursiones que las lanchas no estaban zarpando porque había presencia de mar de leva en toda esa zona costera (esta situación se ha estado presentando en las playas nacionales desde la semana anterior).

 

Regresamos al transporte contratado y a las 9:25 salimos con destino a Chuspa, lugar seleccionado por el Director de Excursiones para reemplazar Playa Caracolito y por fin poder disfrutar de ese baño de playa y sol que tanto anhelábamos. Continuamos nuestro camino atravesando las poblaciones de Pueblo Seco y Aricagua, poco después de este último poblado, la carretera que aún tiene tramos de tierra, se nos presentó con  mucho lodo, que en algunas ocasiones pensábamos que no podíamos sortear, sin embargo nuestro deseo de llegar al tan ansiado destino, nos impulsó a continuar, atravesando lodazales cada vez más difíciles, en algunos puntos los varones del grupo se bajaron de la unidad para explorar el camino y encontrar el mejor punto para seguir avanzando, y algunas chicas también lo hicieron para restarle peso al transporte. Esto se hizo como en tres ocasiones hasta que después de dos horas de camino, nos dimos cuenta que era realmente imposible continuar, adicionalmente algunos conductores que habían pasado antes que nosotros nos alertaron que más adelante la condición de la vía se hacia mas difícil y que el autobús no podría pasar. ¡Ayyyyyyyyyy!, ese fue el lamento de todos, pues tener que pasar nuevamente por estos charcos no era nada alentador (ya se había decidido que al llegar a Chuspa el retorno lo haríamos por la Ciudad Vacacional Los Caracas, cuya vía se encuentra totalmente pavimentada).

 

 

En este retorno, la situación se puso ruda pues el autobús se quedó atascado y se hacía necesario empujarlo para poder salir de ese atolladero de pantano, allí llegó el refuerzo de lujo, las chicas del Centro Excursionista Caracas y las compañeras invitadas, que no tuvieron ningún tipo de reparo para introducir sus blancos y limpios zapatos en aquel lodo que parecía tener mucha sed, para ayudar a los chicos. Algunos optaron por preservar sus zapatos y sacrificar las medias, que quedaron literalmente embarradas, (es decir llenas de barro). En ese lugar quedaron enterradas las sandalias de la compañera María Eugenia Romantini que fueron absorbidas por aquel implacable pantano. Luego de un gran esfuerzo por parte de los compañeros y compañeras para abrir caminos y empujar el autobús logramos salir de aquel atolladero. Debo mencionar que aquí también recibimos la valiosa colaboración de un par de jóvenes ciclistas que venían de hacer la ruta La Guaira-Chuspa y que se dirigían a Higuerote, y que generosamente se dispusieron a prestarnos su ayuda. 

 

Logramos salir de allí y continuamos nuestro retorno en busca de una playa que quisiera acogernos, hicimos una parada en el río de Aricagua, donde además de lavar los zapatos, nos refrescamos con unas heladas bebidas que nos dieron el impulso para continuar, esta vez hacia Chirimena, donde arribamos poco después de la 1:30 de la tarde.  La playa presentaba un oleaje algo fuerte, sin embargo algunos se dieron un baño, tomaron sol, jugaron raqueta, degustamos los típicos tostones con ensalada de nuestras playas y no faltó quien sucumbiera ante los ricos pescados fritos de la zona. 

  

A las 5:00 de la tarde abordamos nuevamente nuestro transporte con destino a Caracas, esta vez con dos nuevos invitados: los ciclistas que nos ayudaron a sacar el autobús del barro con quienes compartimos el retorno.  Finalizando la autopista Rómulo Betancourt para entrar en Guatire, encontramos una gran cola de vehículos que junto a la cola en la autopista Caracas - Guarenas retrasó bastante nuestra llegada, sin embargo todos llegamos bien, tal vez un poco cansados pero contentos con esta aventura que sirvió de bautizo para algunos compañeros que nos acompañaban por primera vez, y que yo particularmente disfruté muchísimo. 

Por cierto, mis sandalias y mis pies siguieron impecables porque como dicen por allí: “El Capitán es el último en abandonar el barco”.

 

Rosario Ponce, Capitán (E)