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Un circuito desde San Bernardino Print
Jueves, 15 Octubre 2009
 

 

 

Un domingo caluroso de septiembre, varios miembros e invitados del CEC nos dispusimos a recorrer una ruta considerada clásica entre los excursionistas: del PGP Papelón al PGP Chacaíto. Este camino se considera una excursión regular, ya que no exige grandes esfuerzos, aunque sí cierta resistencia y fortaleza.  La noche anterior había llovido copiosamente sobre casi todo el Valle de Caracas y temíamos que esta eventualidad se repitiera. Quizás por eso (y porque muchos de los compañeros habían partido ese fin de semana a Morrocoy para participar en las actividades ecológicas del Día Mundial de las Playas), la asistencia fue escasa… aunque entusiasta: sólo 11 personas, de los cuales 4 eran invitados. A las 8:00 comenzamos a subir hacia Papelón, recorrido muy conocido por algunos, pero nuevo para nuestros invitados. Luego del descanso y fotos de rigor en este puesto, nos internamos en el camino que conduce hacia el este: un verdadero túnel vegetal que nos llevó hacia Los Pinos y al refugio Los Naranjitos. Íbamos absortos en la contemplación de las bromelias y los árboles que se erguían majestuosos a nuestro lado.  El día se había despejado luego de las primeras horas y al llegar a Los Naranjitos, el sol se mostraba en todo su esplendor. Ya estábamos muy cerca de nuestro objetivo y era temprano. Quizás por el deseo de prolongar nuestra estadía en esos parajes mágicos (o por una razón más práctica: buscar nuestros carros en San Bernardino), tomamos la democrática decisión de regresarnos al punto de partida utilizando la vía de Loma del Cuño y el cortafuegos. Luego de otra hora de subidas y bajadas en el interior de la montaña, llegamos al cortafuegos, donde nos premiamos con helados y la contemplación de Caracas desde La Florida, sintiéndonos una vez más satisfechos de otra jornada compartida en nuestro hermoso Ávila.  
 
El desafío de la Fila Maestra Print
Jueves, 11 Junio 2009

 

Una vez más, los miembros del CEC realizamos una de las excursiones emblemáticas del Parque Nacional El Ávila y que constituye un verdadero desafío a la resistencia y fortaleza de los excursionistas: la travesía de la Fila Maestra, subiendo en esta ocasión por la Julia y bajando por Sabas Nieves.

Bajo la excelente capitanía del compañero Salvador Santoro, unos veinte excursionistas partimos alrededor de las 7:00 a.m., desde el final de la Av. Sanz en El Marqués hacia el PGP La Julia, donde comenzó el recorrido (o más bien, maratón, por lo exigente y largo de la ruta de aproximadamente 20 kms!!!).Poco a poco, fuimos pasando los primeros puntos familiares como El Mirador, El Edén y  Ruta 77 hasta llegar a Rancho Grande, donde nos permitimos un breve descanso y se regresaron los compañeros del grupo B. Los demás nos reabastecimos de agua antes de atacar Las Toyotas, esas lomas que parecen interminables y que conducen bajo un candente sol hasta el Pico Goering. El día estaba despejado y hermoso, desde el Goering contemplamos la ciudad a nuestros pies y a nuestras espaldas, el reto: la Fila Maestra. El verde de la Fila se recortaba contra un cielo azul y escaso de nubes.

Ya eran las 11 y Salvador nos apremió a continuar el camino. Muy pronto –en unos tres cuartos de hora– alcanzamos el Topo Galindo. Desde allí, en plena fila, algunas nubes nos tapaban las vistas del mar y de la ciudad. Luego de un breve almuerzo, poco después del mediodía, iniciamos la caminata, pasando al lado de la Puerta de Hércules, una curiosa formación rocosa que semeja a dos imponentes columnas.

Caminábamos sobre grandes piedras grises, semi-cubiertas de musgo y de vez en cuando, nos deteníamos para tomar fotografías. Luego el camino se fue haciendo más estrecho y nos encontramos con la selva de bambucillo que nos cubría totalmente. Algunas bajadas empinadas hicieron resbalar a más de un compañero. De tanto en tanto, al salir de la selva de bambú, podíamos contemplar al Pico Oriental a lo lejos, retándonos a conquistarlo. Finalmente, a eso de las 3 de la tarde, estábamos en la base del Oriental y nos dispusimos a subirlo por una pica que a los primerizos se les antojaba interminable y a los que repetíamos la excursión, nos parecía que ese tramo se hubiera alargado como por arte de magia.

A las 4 ya todos habíamos logrado nuestro objetivo y descansamos por unos minutos, antes de emprender el regreso a la ciudad por la vía de la Silla de Caracas. Un regreso, por cierto, no exento de emociones... al sorprendernos una intensa lluvia por los lados de No te Apures, teniendo que apelar rápidamente a los ponchos e impermeables para bajar resbalando hacia Sabas Nieves, donde ya con noche cerrada y la ayuda de nuestras linternas, descendimos despacio hasta Altamira. Fue una excursión retadora y emocionante, cuyo éxito se debió en gran parte a la veteranía y buen humor del capitán Salvador y al compañerismo y camaradería de todos los participantes. ¿Quién se anima a realizarla el próximo año? 

 
A Chirimena con un toque de adrenalina Print
Sabado, 21 Marzo 2009

 

 

El día domingo 15 a las 6:45 de la mañana partimos de la Plaza Altamira, 25 personas entre miembros e invitados del CEC para trasladarnos en transporte contratado hacia Puerto Francés, Edo. Miranda, donde embarcaríamos la lancha que nos trasladaría hacia Playa Caracolito, ubicada al este de Chirimena.  A las 8:15 arribamos al pueblo de Higuerote, donde una compañera nos esperaba para realizar el paseo con nosotros.  Continuamos atravesando la ciudad turística de Higuerote hasta llegar a Puerto Francés a las 8:45.  Ya en esta playa algunos compañeros se dispusieron a comer empanadas y a satisfacer su necesidad de reponer sus niveles corporales de cafeína.   En uno de estos kioscos de comida le informaron a Nelson Quiroga, nuestro Director de Excursiones que las lanchas no estaban zarpando porque había presencia de mar de leva en toda esa zona costera (esta situación se ha estado presentando en las playas nacionales desde la semana anterior).

 

Regresamos al transporte contratado y a las 9:25 salimos con destino a Chuspa, lugar seleccionado por el Director de Excursiones para reemplazar Playa Caracolito y por fin poder disfrutar de ese baño de playa y sol que tanto anhelábamos. Continuamos nuestro camino atravesando las poblaciones de Pueblo Seco y Aricagua, poco después de este último poblado, la carretera que aún tiene tramos de tierra, se nos presentó con  mucho lodo, que en algunas ocasiones pensábamos que no podíamos sortear, sin embargo nuestro deseo de llegar al tan ansiado destino, nos impulsó a continuar, atravesando lodazales cada vez más difíciles, en algunos puntos los varones del grupo se bajaron de la unidad para explorar el camino y encontrar el mejor punto para seguir avanzando, y algunas chicas también lo hicieron para restarle peso al transporte. Esto se hizo como en tres ocasiones hasta que después de dos horas de camino, nos dimos cuenta que era realmente imposible continuar, adicionalmente algunos conductores que habían pasado antes que nosotros nos alertaron que más adelante la condición de la vía se hacia mas difícil y que el autobús no podría pasar. ¡Ayyyyyyyyyy!, ese fue el lamento de todos, pues tener que pasar nuevamente por estos charcos no era nada alentador (ya se había decidido que al llegar a Chuspa el retorno lo haríamos por la Ciudad Vacacional Los Caracas, cuya vía se encuentra totalmente pavimentada).

 

 

En este retorno, la situación se puso ruda pues el autobús se quedó atascado y se hacía necesario empujarlo para poder salir de ese atolladero de pantano, allí llegó el refuerzo de lujo, las chicas del Centro Excursionista Caracas y las compañeras invitadas, que no tuvieron ningún tipo de reparo para introducir sus blancos y limpios zapatos en aquel lodo que parecía tener mucha sed, para ayudar a los chicos. Algunos optaron por preservar sus zapatos y sacrificar las medias, que quedaron literalmente embarradas, (es decir llenas de barro). En ese lugar quedaron enterradas las sandalias de la compañera María Eugenia Romantini que fueron absorbidas por aquel implacable pantano. Luego de un gran esfuerzo por parte de los compañeros y compañeras para abrir caminos y empujar el autobús logramos salir de aquel atolladero. Debo mencionar que aquí también recibimos la valiosa colaboración de un par de jóvenes ciclistas que venían de hacer la ruta La Guaira-Chuspa y que se dirigían a Higuerote, y que generosamente se dispusieron a prestarnos su ayuda. 

 

Logramos salir de allí y continuamos nuestro retorno en busca de una playa que quisiera acogernos, hicimos una parada en el río de Aricagua, donde además de lavar los zapatos, nos refrescamos con unas heladas bebidas que nos dieron el impulso para continuar, esta vez hacia Chirimena, donde arribamos poco después de la 1:30 de la tarde.  La playa presentaba un oleaje algo fuerte, sin embargo algunos se dieron un baño, tomaron sol, jugaron raqueta, degustamos los típicos tostones con ensalada de nuestras playas y no faltó quien sucumbiera ante los ricos pescados fritos de la zona. 

  

A las 5:00 de la tarde abordamos nuevamente nuestro transporte con destino a Caracas, esta vez con dos nuevos invitados: los ciclistas que nos ayudaron a sacar el autobús del barro con quienes compartimos el retorno.  Finalizando la autopista Rómulo Betancourt para entrar en Guatire, encontramos una gran cola de vehículos que junto a la cola en la autopista Caracas - Guarenas retrasó bastante nuestra llegada, sin embargo todos llegamos bien, tal vez un poco cansados pero contentos con esta aventura que sirvió de bautizo para algunos compañeros que nos acompañaban por primera vez, y que yo particularmente disfruté muchísimo. Por cierto, mis sandalias y mis pies siguieron impecables porque como dicen por allí: “El Capitán es el último en abandonar el barco”.

 

Rosario Ponce, Capitán (E)

 

 
La conquista del Mucuñuque Print
Martes, 02 Junio 2009

 

 

Durante el pasado puente del 1º de mayo, un entusiasta grupo de 58 excursionistas fue al Parque Nacional Sierra Nevada, en el Estado Mérida.

Los miembros del grupo A, bajo la capitanía del veterano montañista Jorge Santos, llegaron muy temprano a la entrada de la Laguna de Mucubají, donde tramitaron con las autoridades de Inparques los permisos de acampada; luego  se dirigieron hacia el sector de los Saltos, en un recorrido que les permitió apreciar la belleza del paisaje merideño, para finalmente montar el campamento. Algunos se quedaron en las carpas descansando del largo viaje desde Caracas, mientras otros pasearon por las lagunas que ofrece la zona, preparándose para el reto del día siguiente, cuando intentarían la cumbre menor del Pico Mucuñuque, a unos 4.700 metros de altura.

El grupo B, comandado por Isolina Martínez, se instaló en las mejores posadas del pintoresco pueblo de Mucuchíes, logrando disfrutar de la gastronomía de la zona y de la tradicional hospitalidad andina. El viernes,  hicieron una excursión a la Laguna de El Hoyo y al valle de Saisay.

El sábado muy temprano, a las 5:30 de la mañana, ya la mayoría de los miembros del grupo A se encontraban listos para vencer el sueño y el frío, movilizándose hacia la cima del Mucuñuque. Armados con sus linternas y morrales de ataque, caminaron a un ritmo bastante parejo, lo que les permitió hacer la anhelada cumbre a las 10:30 de la mañana. Luego de los abrazos, las fotos de rigor y de una merecida merienda, regresaron temprano a descansar al campamento. Mientras tanto, los compañeros del grupo B hicieron un recorrido por Mucubají, visitando la Cascada y la Laguna Negra.

Al día siguiente, todos regresaron a Barinas y desde allí tomaron un cómodo transporte contratado hacia Caracas, contentos por haber disfrutado en tan corto tiempo de otro maravilloso encuentro con nuestras cumbres andinas.

 

 
Carnaval en Niquitao Print
Jueves, 26 Febrero 2009

 

 

Del 20 al 24 de febrero casi cincuenta compañeros del CEC estuvimos en Niquitao, ese hermoso y acogedor pueblo del Estado Trujillo, donde disfrutamos de sus hermosos paisajes y la calidez de su gente. El viernes en la noche partimos de Caracas en un autobús rentado, llegando a Boconó a tempranas horas de la mañana y desde allí nos repartimos en varios vehículos rústicos para llegar a nuestro destino.

Ese sábado, luego de instalarnos en varias posadas y disfrutar del tradicional desayuno andino, nos reencontramos con Enrique Herrera, veterano miembro del CEC, quien actualmente vive en el pueblo y actuó como amable anfitrión y guía por la zona. Realizamos paseos por los alrededores, algunos por el viaducto y sus pozas, otros por Las Pailas y el pueblo.  

Al día siguiente, a pesar de la lluvia que nos despertó en la madrugada, nos dirigimos hacia el páramo, pasando antes por el Monumento a la Batalla de Niquitao. Ya cerca del mediodía y con un excelente tiempo, comenzamos la mayor parte del grupo el ascenso a la Teta de Niquitao, la cumbre más alta del estado Trujillo, con 4006 msnm. Entre la una y las dos de la tarde fuimos llegando a la ansiada cumbre, donde no faltaron las celebraciones y las fotografías. Por momentos, la escasa neblina nos permitía ver las lagunas y los páramos circundantes. A las tres de la tarde iniciamos el descenso. 

Esa noche, en la posada de los Pujol,  se festejó a los cumpleañeros de enero y febrero y se celebraron los 20 años que tiene el CEC acercándose a la zona.Nuestro presidente, Héctor Pérez, aludió al 80ª aniversario del CEC, mientras que el Sr. Batone Pujol resaltó el vínculo que une a su familia y a nuestro grupo, debido a las gratas experiencias compartidas durante tantos años. Luego de un recuento de anécdotas por parte de Enrique Herrera, la improvisada fiesta continuó con el conjunto típico de la zona, la música del equipo de sonido de la Sra. Rosa y la jornada de cuatro y cantos propiciada por el amigo Juan Vásquez.  

Al día siguiente, se realizaron diversos recorridos, unos partieron bien temprano hacia Paramito, otros hacia las pozas de la zona y los demás recorrimos el pueblo con la guiatura del Sr. Pujol y Enrique, teniendo la ocasión de visitar el Museo Comunitario y la plaza dedicada a Monseñor Jáuregui, hijo ilustre de Niquitao, así como de disfrutar de la gastronomía de la zona y las numerosas tiendas artesanales. Fue una excursión redonda, donde hubo aventura, recorridos turísticos y disfrute de la naturaleza. Un Carnaval inolvidable en una zona privilegiada de nuestro país a la que sin duda pronto volveremos.

 

 
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